Breve, sobre la selección natural
Hace un par de meses escuché algo que me pareció bastante interesante respecto a los bebés.
“La naturaleza los hizo muy dependientes y a cambio los hizo extremadamente divertidos”, dictaba la frase, palabras más, palabras menos.
Sé muy poco acerca de genética, pero si alguien más ilustre que yo en ese aspecto me quiere sacar de mi ignorancia, es más que bienvenido. El planteamiento es como sigue: el bebé humano es extremadamente dependiente, requiere demasiados cuidados, atención las 24 horas por años para que pueda, al menos, sobrevivir, y no hablemos de otros aspectos de la educación (moralidad, por ejemplo). ¿Cómo sobrevivió y evolucionó nuestra especie con crías tan débiles? y sobre todo, ¿por qué, con problemas graves como conseguir alimento, se pudieron dejar de lado muchas actividades básicas por largos periodos de tiempo para cuidar a estas pequeñas bolas de carne? La respuesta creo yo, sin contar los instintos de protección tanto maternos como paternos, es que son extremadamente divertidos. Logran sobrevivir porque enloquecen a la mayoría de la gente (incluyéndome a mi) con sus risas, juegos, y lo que sea que hagan. Sus conductas son justo las necesarias para poder captar nuestra atención.
La naturaleza es muy sabia, y jamás deja de sorprenderme. De algún modo las crías del Homo Sapiens, lograron sostener su lugar en la naturaleza para desarrollar la especie.